Aprobaron el uso de lenguaje inclusivo en la UBA

La medida quedó plasmada en una resolución aprobada por el Consejo Directivo de la Facultad para las producciones administrativas, técnicas y de cualquier otra índole que “se generen en los claustros docentes, estudiantes, graduadxs y no docentes”. Además, en la resolución, se solicita conformar un equipo ad hoc interclaustro que brinde capacitaciones y asesoramiento a…

Aprobaron el uso de lenguaje inclusivo en la UBA




La medida quedó plasmada en una resolución aprobada por el Consejo Directivo de la Facultad para las producciones administrativas, técnicas y de cualquier otra índole que “se generen en los claustros docentes, estudiantes, graduadxs y no docentes”.

Además, en la resolución, se solicita conformar un equipo ad hoc interclaustro que brinde capacitaciones y asesoramiento a todas las personas de la comunidad universitaria que lo requieran; y también “invitar a estudiantes, docentes, graduadxs y no docentes a reflexionar sobre sus documentos, prácticas y procedimientos para evitar la discriminación por identidad de género”.

En la resolución, se insta también al Consejo Superior de la UBA a que reconozca y habilite formalmente el uso del lenguaje inclusivo, no sexista o no binario en el ámbito de la universidad.

El lenguaje inclusivo ya había sido aprobado en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en agosto pasado.

En tanto, y también en agosto, la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) aprobó la utilización en la comunicación institucional y en las producciones académicas del lenguaje inclusivo.

La institución se convirtió en la primera en aprobar la utilización de la “e” y la “x” en ciertas palabras del lenguaje también denominado “no sexista”, después de las facultades de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y la Universidad de Buenos Aires (UBA).

También en la provincia de Córdoba, las autoridades de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) comenzaron a recomendar la utilización del lenguaje inclusivo, aunque con “formas” que se incluyan en las normas del castellano y sin el reemplazo de letras que indiquen género por la “e” o la “x”.

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