Manu Ginóbili y su palomita inolvidable: a 15 años de un triunfo conmovedor ante Serbia en Atenas 2004

Casi sin tiempo: quedaban 0,3 segundos y Manu tiró para la historia Crédito: Captura TV Domingo 15 de agosto de 2004. El día anterior, los Juegos Olímpicos de Atenas habían entregado una sonrisa gigante para el deporte argentino en su primera jornada fuerte: Georgina Bardach se colgó la medalla de bronce en los 400 metros…

Manu Ginóbili y su palomita inolvidable: a 15 años de un triunfo conmovedor ante Serbia en Atenas 2004

Casi sin tiempo: quedaban 0,3 segundos y Manu tiró para la historia Crédito: Captura TV

Domingo 15 de agosto de 2004. El día anterior, los
Juegos Olímpicos de Atenas habían entregado una sonrisa gigante para el deporte argentino en su primera jornada fuerte:
Georgina Bardach se colgó la medalla de bronce en los 400 metros medley. Era el turno del debut del básquetbol masculino, con un choque crucial: ante
Serbia y Montenegro. Nada menos que el rival de la final del Mundial de Indianapolis 2002, donde la Argentina fue subcampeón, en una recordada actuación que le valió sacar del torneo al Dream Team de Estados Unidos y una definición con polémicas por fallos arbitrales.

Fue un partido vibrante, cargado de enorme tensión. Para la Argentina, además del sentido de revancha, se trataba de un debut de gran valor en lo deportivo y lo anímico. No jugó bien, arreció la autocrítica el día después. Pero lo más importante se daría en el desenlace. De los momentos más recordados en la historia del deporte argentino.


La montonera tras el doble ganador de Manu Crédito: Captura TV

Con el score 81-81, Serbia y Montenegro dispuso de un par de lanzamientos libres. Embocó sólo uno Dejan Tomasevic y quedó arriba por 82-81, a falta de 3s8/10. La última bala para el equipo de la Generación Dorada, conducida por
Rubén Magnano. ¿Qué hacer? ¿Cómo buscar el doble de la victoria ante un rival que trataría de no cometer infracciones? A todo o nada.

Sacó desde el fondo el
Chapu
Andrés Nocioni y el
Puma
Alejandro Montecchia avanzó por la izquierda. Se frenó, dio un giro y en vez de lanzar al aro, apremiado por el reloj, buscó a
Manu Ginóbili cortado por la derecha. No había margen para mirar el reloj. El fantasma de la campana percutía en las cabezas de los jugadores. Ginóbili recibió y casi perdiendo la estabilidad, ejecutó el tiro. “Solamente sé que tiré un zapato y entró”, fue su frase emblemática, reflejada en su columna exclusiva para
LA NACION. ¡Tablero y adentro! Y campana final. Victoria por 83-82. Manu en el piso y la marea humana sobre su cuerpo. Magnano corriendo alrededor de la cancha, en un festejo interminable.

Se cumplen este jueves 15 años de aquel doble que erizó la piel de todos. Quizá la historia de la Generación hubiese sido diferente si esa pelota no entraba. Tal vez no. Lo cierto fue que después llegaría la medalla dorada, venciendo a los Estados Unidos en la semifinal y a Italia en el partido por el oro. ¡Gloria a los campeones olímpicos que quebraron una racha de 52 años sin doradas para la Argentina! Ginóbili, Nocioni, Montecchia, Luis Scola, Fabricio Oberto, Pepe Sánchez, Rubén Wolkowyski, Carlos Delfino, Walter Hermann, Leo Gutiérrez, Gabriel Fernández y Hugo Sconochini Campeones que tuvieron su punto de partida en un duelo con Serbia y Montenegro que perdurará siempre en la memoria y con una definición de Manu que parece escapada de un cuento.

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