Yamil Le Parc, el cantor de tango de apellido ilustre

Yamil Le Parc tiene en su aspecto algo de Arturo Haffner, aquel “Rufián melancólico” misterioso pero entrañable que describió minuciosamente Roberto Arlt en las páginas de su novela Los siete locos. Imposible no ver en este hombre algún trazo fisiológico, por otra parte, de esa composición memorable a cargo de Sergio Renán en la película…

Yamil Le Parc, el cantor de tango de apellido ilustre

Yamil Le Parc tiene en su aspecto algo de Arturo Haffner, aquel “Rufián melancólico” misterioso pero entrañable que describió minuciosamente Roberto Arlt en las páginas de su novela Los siete locos. Imposible no ver en este hombre algún trazo fisiológico, por otra parte, de esa composición memorable a cargo de Sergio Renán en la película homónima de Leopoldo Torre Nilsson. Pero Yamil es todo un personaje en sí mismo. Una bufanda anudada al cuello da cuenta de su costado parisino, mientras que unos jeans combinados con zapatos de cuero marrón y un sobretodo clásico hablan de su pluralidad. De un hombre que declara saber poco y nada del rock, pero bastante de tango.

“A los diez años yo ya tenía conciencia de lo que era la música argentina. Mi papá escuchaba mucha música de acá al estar lejos de su país. Escuchábamos tango tradicional, más que nada Pugliese y sobre todo un disco que era hermosísimo, que yo ponía todo el tiempo en la platina (bandeja giradiscos) porque me encantaba, lo escuchaba incluso cuando mis padres no estaban, porque había algo en él que me llamaba la atención. Mi infancia estuvo llena de felicidad, en una casa muy linda rodeada de arte, por el arte de mi padre, de intelectuales y artistas argentinos que llegaban, no necesariamente como exiliados políticos, pero era gente que ya sabía que estaba pasando algo raro en el país. Y bueno, junto con ellos muy rápidamente llegaron los primeros vinilos y casetes de Astor Piazzolla, en los años setenta.

En acción. Julio Le Parc, cantando.

Newsletters Clarín

En primera fila del rock | Te acercamos historias de artistas y canciones que tenés que conocer.

Todos los jueves.

Recibir newsletter

-No debe ser nada fácil para vos el portar semejante apellido. ¿Elegiste la música para diferenciarte del arte de tu padre?

-Yo estaba muy consciente de que no quería ser artista plástico y, sin embargo, creo que tenia fibra para serlo. Mi padre no esperaba eso de mí, él jamás espero nada de sus tres hijos más que lo que ellos quisieran hacer con sus vidas. Él mismo fue un artista liberado de esas imposiciones paternales, porque ya a los diecisiete años era huérfano, no se veía imponernos cosas a nosotros, es parte de su personalidad. El me dijo “lo que hagas hacelo en serio, cantar o ser actor, pero en serio”. Desde hace catorce años soy el director artístico, el curador de sus muestras pero porque lo decidí, nadie me obligó, lo que me ha absorbido muchísimo, por otra parte.

Yamil dice que nació en París por accidente, y que de los tres hermanos fue el único concebido en Buenos Aires. Su madre se enteró en un viaje a esta ciudad que estaba embarazada de él y eso, asegura, le da cierta ventaja sobre sus hermanos. “Que son todos muy franceses, pero yo el único realmente argentino”.

-Tendría unos dieciocho años cuando vino Astor Piazzolla con el Quinteto, a tocar a Paris. Astor tenia una muy linda amistad con papá. Él vino a casa a comer un asado y luego nos invitó a su concierto en Paris, y fuimos. Me quede subyugado, al verlo allí en el escenario del Theatre Du Chatelet, con su bandoneón. El teatro se rompía de aplausos, fue algo increíble. Y después una noche nos invito a escuchar a Milva, su primera colaboración con Milva, y ahí realmente me deslumbré. Porque obviamente el ochenta por ciento del recital era cantado y descubrí que había todo un repertorio cantado. Después vino a casa y le dije a papá que quería estudiar bandoneón, yo había terminado el liceo pero rápidamente Piazzolla me dijo “ Mirá, uno: es un instrumento muy difícil y dos, no hay profesores en París”.

-Claro, te lo decía Piazzolla… ¡Nunca más agarraste un bandoneón!

-Es que lo entendí, lo escuche y no insistí. “A tu edad no se puede, tenías que haber empezado más joven”, me dijo. Así que renuncié a la idea y me metí a estudiar teatro y luego empecé a tomar clases de técnica vocal para cantar como se debe. Imaginé una carrera como cantante de ópera, pero la dejé porque no tengo la carne para ser un tenor. Entendí que lo importante es cantar sea como sea y lo que uno puede, si esa es tu pasión. Decidí cantar tango.

-Gardel esta considerado como el epítome de los cantantes de tango, pero me parece que no te entusiasma particularmente, ¿es así?

-No tengo tanta identificación con él, lo admiro mucho obvio, pero Gardel, Magaldi o Fiorentino cantaban con una línea vocal, en los setenta vino una especie de nuevo estilo de tango que era más hablado, mas recitado, o mitad cantado al estilo Goyeneche que terminó cantando mas hablado, por la vida que llevaba, pero sus primeros discos tienen una línea vocal increíble.

Mirá también

-¿Y cómo te llevas con la familia de Piazzolla?

-Yo tengo una de mis madrinas que es Laura Escalada. La vi a Laura, tenemos mucha comunicación y está muy orgullosa del material que presenté. Ella vino a uno de mis conciertos y me dijo “es lo mejor que se ha hecho en los últimos años, has renovado el estilo de canto de Piazzolla”. Y yo pienso , que si bien hubo grandes intérpretes como Lavié, Amelita, Héctor de Rosas y Trelles, creo que el repertorio de canto de Piazzolla necesitaba ser revisitado. Ahora, no digo que lo que hago es lo máximo, pero sí sé que logre un estilo.

-En tu espectáculo en el CCK no sólo vas a homenajear a Piazzolla, sino también a Michel Legrand. ¿Cuál es el punto de unión que ves en estos dos artistas?

-Son dos compositores que amo, uno argentino y otro francés. No se si ellos se conocieron, tal vez se cruzaron, pero tuvieron en común ser grandes compositores y haber dejado un legado para cantantes muy interesante. Y luego hay un punto en común que es París. Es un punto de unión muy simbólico y muy fuerte, ligado espiritualmente con mi propia historia.

-Además ambos fueron compositores de música para películas.

– Es verdad, si bien Legrand tuvo la gran suerte de ser reconocido a nivel mundial antes que Piazzolla, porque en los años sesenta ya había ganado varios Oscar por sus bandas de sonido. Astor tuvo que esperar un poco más.

– También estas hablando de dos perfeccionistas. Legrand era obsesivo. Y hace años su mánager me contó que a Piazzolla sus músicos le decían “El láser”, porque si se equivocaban en alguna nota los cortaba al medio con la mirada…

-¡Eso puedo entenderlo muy bien! También soy muy exigente, porque soy el hijo de un artista que es muy exigente y entonces musicalmente me exijo demasiado en mi estilo vocal. Mi trabajo es interpretar sin caer en algo operístico, es encontrar el punto de gran calidad vocal con un genero que no es clásico, aunque se está volviendo clásico, pero es popular. ¿Sabes?, para mí no hay música clásica o música popular. Hay música buena y punto.

La curaduría de las obras y la admiración por su padre

“Estoy muy orgulloso de mi trabajo como curador de la obra de mi papá, y sobre todo del homenaje a Le Parc que se está exponiendo ahora mismo en el CCK. Porque logré algo que es muy difícil en este país: homenajear al artista en vida. Es muy raro que se festeje a un artista en vida. Trabajar con mi padre no es nada fácil. Primero porque es mi padre. Y luego porque pone la vara muy alta y no le da crédito a nadie. ¡Y menos porque seas su hijo! Tal vez sea lo contrario de algunos padres latinoamericanos, que a ciegas le dan todo a sus hijos, y eso yo lo agradezco, porque es una gran escuela tener que probar que podés. Si me lo hubiera hecho fácil, tal vez no hubiera sido tan buen gestor de su carrera”.

“Él está muy agradecido de estos años que le entregué, a pesar de que mi óptica no era ser gestor de un gran artista, yo sólo quería cantar. Y estoy trabajando ahora en el mundo de la plástica a nivel internacional por mi padre únicamente, por defender y por hacer que su legado permanezca. Porque ya sabes cómo es en la Argentina, y no es para echarme flores, pero si yo no hubiera trabajado como trabajé, Julio hoy en día no tendría homenaje, estaría un poco tal vez en la memoria antigua de algunos argentinos. Cuando yo llegué hace catorce años y vivía acá la gente me preguntaba: “Ah, ¿pero tu padre vive todavía?”. Hoy es un cambio enorme, hoy Julio es un ícono, un hombre que se puede comparar en la plástica con Los Beatles, por lo que aportó en los años sesenta y lo que hay detrás de él. Tiene una actualidad increíble, no solamente el mensaje estético, sino el mensaje de libertad, democrático, de no dejarse manipular, de que uno debe tomar las riendas de su porvenir. Eso habla mucho de su legado, no solo dejará algo estético, sino un legado de pensamiento universal”.

Dónde y cuándo

Yamil Le Parc presenta el concierto “Astor Piazzolla – Michel Legrand” el jueves 15 de agosto a las 20 horas en la Sala Argentina del CCK. Las entradas son gratuitas y pueden retirarse de 12 a 19 en Sarmiento 151 hasta agotar la capacidad de la sala y hasta dos horas antes del espectáculo.

WD

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *