Voces, videos y verificación de noticias, los desafíos de la cumbre mundial de editores

Si una era se medía en millones, luego en miles o en cientos de años, ahora se mide en décadas. Y el avance digital quizá provoque que la era de un nuevo desafío tecnológico vuelva a morir acaso sin siquiera llegar a cumplir los 10 años. Ahora mismo, ¿estamos asistiendo al fin de la era…

Voces, videos y verificación de noticias, los desafíos de la cumbre mundial de editores

Si una era se medía en millones, luego en miles o en cientos de años, ahora se mide en décadas. Y el avance digital quizá provoque que la era de un nuevo desafío tecnológico vuelva a morir acaso sin siquiera llegar a cumplir los 10 años. Ahora mismo, ¿estamos asistiendo al fin de la era de los smartphones? ¿La revolución de los celulares inteligentes comienza a darle paso a la revolución de la voz interactiva?

Y hay más que eso. Todo lo que hacemos hoy obnubilados por la atracción irresistible de la pequeña pantalla lo haremos promediando la década siguiente simplemente conversando con un dispositivo digital. ¿Las charlas con los robots –órdenes en forma de amable intercambio, casi casual- reemplazarán a la fiebre de los scrolls y los clics con los dedos? ¿La voz se impondrá por sobre el tacto e incluso sobre la vista?

La revolución digital será también una revolución de los sentidos.

Debate. Ricardo Kirschbaum, editor general de Clarín, Miguel Wiñazki, miembro del GEN y John Saroff, CEO de Chartbeat.

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Son algunas conclusiones de la cumbre de la Red Global de Editores (GEN Summit) que sesiona en la bella Atenas desde este jueves 13 de junio.

Aquí más de 700 editores de medios “tradicionales” –esta expresión también está en tela de juicio- y digitales de todo el mundo llegan para intercambiar experiencias, plantear nuevos desafíos y buscar respuestas para cada nueva pregunta.

Entre docenas de dudas, prima una certeza: las dudas son comunes. La industria de los medios y de la información quizá cambie a diferente velocidad en el mundo, pero lo hace bajo los mismos paradigmas.

Los editores deliberan en el fantástico complejo cultural que el renombrado arquitecto italiano Renzo Piano levantó frente al mítico puerto del Pireo, donde se mecen las azules aguas del mar Egeo, para la Stravros Niarchos Foundation. Aquí funcionan, además, la Opera de Atenas y un anexo estupendo de la Biblioteca Nacional, dentro de una arquitectura de bellísimas y modernas formas que son un desafío a la imaginación.

El tema de la cumbre es un juego interesante: el desafío de las tres “V”. Ellas son Voz, Videos y Verificación. Es decir, el creciente auge de los podcasts (audios con diferentes contenidos que el usuario escucha on demand), la infinita posibilidad de las imágenes para acompañar las noticias (y muchas veces siendo ellas mismas la noticia) y el viejo adalid del periodismo profesional de chequear lo que se publica.

Cumbre de editores. Cita obligada para pulsar la marcha de la innovación de los medios y las redacciones.

Todo bajo el sello de la Inteligencia Artificial que, dicen aquí, ya no es el futuro sino el presente.

Robots para desarrollar audios, para editar y relacionar videos en forma automática y también para detectar sitios dudosos como origen de noticias poco confiables.

Todo puede presentarse muy rápido, muy bonito y muy moderno, pero tiene que ser cierto.

En la primera “V” –la de la Voz- se analiza el auge de los altavoces inteligentes. Parlantes que entran a los hogares con todo tipo de contenido cada vez más atractivo y personalizado. Como una radio “a medida” del oyente, y con la que el usuario puede interactuar demandando otros contenidos.

El sitio France Info envía todo su contenido digital auditivo a los altavoces inteligentes: 11% de los franceses ya tiene uno. Pero la aceleración mayor se da en los Estados Unidos: en 2017, el 7% de los hogares estadounidenses poseía un altavoz inteligente. Ahora lo tiene el 21%. La demanda creció tres veces en apenas dos años.

Para Amy Webb –una experta que se presenta como “futurista” de la industria de los medios- “en 2021, la mitad de las interacciones que las personas tengan con sus computadoras se realizarán a través de la voz”.

La línea demarcatoria de la segunda “V” –videos- atravesará la llegada de la tecnología 5G. Para 2020, se espera que el 80% de todo el tráfico de Internet sea de videos on line. Sólo los espectadores europeos superarán los 230 millones de personas.

La dimensión del desarrollo es monstruosa: hoy se sube en todo el mundo más contenidos de videos en 30 días que lo que las cadenas de TV estadounidenses subieron en 30 años.

La verificación de las noticias –la tercera “V”- tiene rango de obsesión en los gigantes que reproducen los contenidos de los medios. Ellos tienen toda la tecnología de punta pero necesitan credibilidad. Los robots les dan orden y velocidad, pero no certeza absoluta. Sí con cifras, estadísticas y resultados. No con historias. Y las historias son justamente lo que identifica a los medios, por pequeños que sean. Y esto es, quizá paradójicamente, lo que los hace más confiables en la espesa jungla de Internet.

Por eso Facebook, Google y Microsoft abrieron sus propias divisiones de “Noticias” o pusieron expertos de diversos campos a trabajar en lo que Facebook llama “Proyecto Periodismo”.

Según Matt Kelly –responsable de contenidos del grupo británico Archant- “estamos tratando de construir un ambiente en Facebook donde las noticias puedan vivir”.

Jesper Doub, ex ácido crítico de esta red social y ahora director de relaciones con los medios de Facebook, dice que la plataforma está compilando una lista de fuentes confiables a nivel mundial. Pero admite que “aún hay mucho por hacer” cuando alguien del auditorio le pregunta por el fracaso de su política en países pequeños, donde la red ha distribuido noticias falsas levantando contenidos de sitios que buscaban manipular a la opinión pública.

John Saroff, CEO de Chartbeat, una de las empresas más reputadas en la medición de audiencias, dijo que la audiencia de Facebook se derrumbó 40% y que recién ahora está dando síntomas de un repunte después de tamaña caída.

Es notable, además, el esfuerzo estratégico de Facebook, Microsoft y Google por disminuir las diferencias con los medios periodísticos mediante programas de formación y ayuda. En esta Cumbre del GEN, que se ha constituido en una cita obligada para pulsar la marcha de la innovación de los medios y las redacciones, estos tres gigantes de la industria marcan su presencia con stands, workshops y master class. Otra novedad es la consolidación de medios de Rusia en este tipo de reuniones, como el visible stand de la agencia Sputnik, por ejemplo.

El esperado informe anual que la agencia Reuters realiza junto a la Universidad de Oxford dice que más personas están pagando por las noticias on line, pero en pocos países y por pocas marcas “grandes”, de medios importantes. Y que los medios “de renombre” más pueden crecer cuanto más caiga la confianza en las noticias globales.

Allí hay un link hacia los países con gobiernos populistas, con auge en Europa y Latinoamérica. Que los gobiernos no puedan manejar sus contenidos a su favor los vuelve “enemigos” de esos gobiernos y eso mismo los hace más confiables para audiencias que buscan cada vez más la diversidad de los puntos de vista profesionales.

El fenómeno abarca por igual a los populismos de izquierda o de derecha y basta ver la caída de la credibilidad de los medios a medida que se extiende este fenómeno político. La erupción de los “chalecos amarillos” en Francia o el fraccionamiento político en Brasil por el fenómeno Bolsonaro han erosionado la influencia de medios tradicionales porque las audiencias sólo admiten un punto de vista. La “grieta”, entonces, no es sólo patrimonio de los argentinos.

En las terrazas del octavo piso de la Fundación Stavros Niarchos, donde la vista une la omnipresente Acrópolis con el Egeo azul, editores de todo el mundo buscan la alquimia para unir las viejas fórmulas de las historias fascinantes con el vértigo abrumador de la tecnología.

Lo último de lo último, lo que está pasando ya mismo, exactamente sobre el camino que los griegos abrieron hace más de 3.000 años para unir la profundidad de la sabiduría con la inmensidad inabarcable del mar.

Entre los misterios de la civilización, muchas preguntas y algunas respuestas. Igual que ahora.

Atenas, especial

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